No me digan ustedes en dónde están mis ojos,
pregunten hacia dónde va mi corazón. Jaime Sabines

miércoles, 13 de julio de 2011

Escribir un poema


Escribir un poema
Es igual que hacer el amor.
Las palabras se amontonan,
Y los pensamientos se despiertan.
Las vocales surgen y crecen,
Mientras que las consonantes
Que eyaculan en partes más oscuras,
Cuando el folio blanco se convierte
En folio negro
Y el papel es manchado
Por una tinta transparente.
Es ahí,
Cuando las palabras
Que vuelan por cada golpe
Y son escupidas por cada movimiento,
Reclaman el exilio de la pluma firme,
Para que vuelva a entrar otra vez,
Verso por verso,
Palabra por palabra,
Como algo más humano,
Conciso y más perfecto.


viernes, 1 de julio de 2011

El gemido

El gemido que reclama al gemido
Del roce efímero entre labio y diente,
Lengua que moja sobre carne hiriente
Y trasluce en corazón invertido.

El placer con la sangre confundido
Sube y baja por camino impaciente,
Rápido goce por miembro creciente,
Lento roce por segundos perdido.

Se convierte a la espera la mirada
Que el ritmo conlleva con el gemido
En la esfera que aparece sin nada.

La carne abre y cierra el placer mordido,
Que entre muslo, ombligo y lengua mojada
El sexo consume amor consumido.

domingo, 19 de junio de 2011

Preciso

Es preciso tenerte a mi lado
En pequeñas dosis.
Cada ocho horas debo tenerte
Para que mi cuerpo recupere la nostalgia
Perdida del sigilo de quien ama a oscuras,
Y arrastre el gemido a plena luz del día.
Cada ocho horas debo.
Antes de que mis ojos despierten
Y mi músculo se impaciente
Por ese sorbo que atraganto.
Debo tomarte pues
Mi cuerpo deambula por rincones
Y mi corazón me grita hasta cuando.

miércoles, 1 de junio de 2011

Si este amor pudiera...

Yo pido que este amor descanse bajo tus brazos
Y que en el regazo de tu redondo vientre
Guarde la paz que en tu ombligo encuentre
Y esconda de tus manos lo que hizo nuestro lazo.

Que entre arena y el mar, el mar y sueños
Se ensucien los cuerpos, se martiricen las lágrimas,
Se besen los sueños y se penetren las lánguidas
Bocas de amor y orificios de ensueños.

Que mi amor, mi sexo y mi boca se escondan,
Que no salgan de tus pechos, que no vean la luz,
Que mamen de tu sangre la leche y juventud,
Y que no respiren mas aliento que las sombras.

¡Ay! Si este amor pudiera hablar como los hombres
Que pudieran agarrar tus pechos de hojalata,
O gimieran los sueños y tu luna de plata.
¡Ay! Si este amor pudiera…

sábado, 30 de abril de 2011

Aunque

Aunque la extrañeza de no tenerte en mis brazos
Sea la desidia, el abandono del humano,
La Soledad eterna, eterno amor de manos
Para dormir por fin contigo en tu regazo.

Mis ojos no encuentran ese cuerpo oscuro
Y ellos lloran sin lágrimas el jugoso llanto
Que mi boca en tu seno bebió el manto
De saliva que hiciste para este conjuro.

Necesito beberte y bailarte desnudo
Para que puedas ver este corazón mendigo,
Que a solas varias horas has dejado, cariño,
Y ya no me queda Soledad como escudo.

Ven y apresura tu cuerpo ante el mío.
Ven y ata mis pies a los tuyos con tus venas,
Que esta boca de una vez comprenda la cadena
Que tu sangre despierta y condena mi destino.

Que abandono más gratuito y afortunado.
Que tormenta, amor, mas sufrida e impaciente
Sobre la espera y la nostalgia de no tenerte,
Entre el sexo oscuro y cuerpo abandonado.

domingo, 24 de abril de 2011

Aquí, incluso después de la muerte

Aquí, incluso después de la muerte,
El hombre siempre tiene hambre. Hambre
De abrir piernas y beber lentamente,
Y de comer hasta que se apague

El dulce amargo sabor de la vida.
Esta hambre que nadie ve y todos notan
Puede quemar, ser quemada y vencida
Por la llama extraña de compañía,

De tristeza y aburrimiento.
Esta llama, que no veo y que a veces
Ni siento, que golpea con fuerza
El viento y acompaña la soledad,

No resiste al arrepentimiento
Y se olvida de nosotros. De amar.
Aquí, incluso antes de la vida,
El hombre nace del hambre de hombres

De cuyas bocas empiezan a mamar,
A llorar y a jugar como crías
Mientras que ellas, las mujeres despiertan
Con sus pechos los amores eternos

Que acarician en su juventud
Las sombras más oscuras del destino.
Y si el destino quiere que mi boca
No beba de la fuente de tu sexo,

He aquí mi cuerpo atado y cautivo,
Que atado por los labios de la vida,
Cautivo por los dientes de la muerte,
Sigue mi cuerpo con odio y con muerte,
Y sigue mi odio con cuerpo y con vida.

sábado, 5 de marzo de 2011

Enfermo

Mi amigo me dice que estoy enfermo muchas veces.
Piensa que debería calmarme mucho más.
Que él es fuerte, robusto, humano y mucho más
pero que mi ritmo de vida le agota a veces.

Que deje de pensar en ella sola y desnuda
y que tenga mi mano ocupada en mis cosas,
que no solo sirven para coger mariposas,
y ni mucho menos para comer aceitunas.

Que no la imagine desnuda por un tiempo,
y que por un tiempo le deje en paz, tranquilo.
Que no me obsesione por dormir en su ombligo.
Que me entretenga, que me cuide. Que estoy enfermo.

Con tantas súplicas, ruegos, lágrimas y lamentos
a veces me olvido de desnudar su cintura.
Me hace creer en eso, en eso de que estoy enfermo
por sus ojos, por su boca. Por mi escritura.