No me digan ustedes en dónde están mis ojos,
pregunten hacia dónde va mi corazón. Jaime Sabines

viernes, 25 de febrero de 2011

El odio

El odio sobre el seno lentamente
besa al amor con sus uñas hincadas.
Su saliva traspasa la helada
carne de besos y labios pendientes.

Los dientes se arrancan ferozmente
hacia el sexo de boca besada,
y los ojos ciegos, que no ven nada,
besan y aman a ciegas, ciertamente.

El odio es ciego con ojos de amor,
que arrebata al músculo carcomido.
Sus pupilas de sangre sangran calor

rojizo de pechos y sexo herido.
El odio hiere y mata el muy cabrón,
y solo el amor puede con su olvido.

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