No me digan ustedes en dónde están mis ojos,
pregunten hacia dónde va mi corazón. Jaime Sabines

sábado, 30 de abril de 2011

Aunque

Aunque la extrañeza de no tenerte en mis brazos
Sea la desidia, el abandono del humano,
La Soledad eterna, eterno amor de manos
Para dormir por fin contigo en tu regazo.

Mis ojos no encuentran ese cuerpo oscuro
Y ellos lloran sin lágrimas el jugoso llanto
Que mi boca en tu seno bebió el manto
De saliva que hiciste para este conjuro.

Necesito beberte y bailarte desnudo
Para que puedas ver este corazón mendigo,
Que a solas varias horas has dejado, cariño,
Y ya no me queda Soledad como escudo.

Ven y apresura tu cuerpo ante el mío.
Ven y ata mis pies a los tuyos con tus venas,
Que esta boca de una vez comprenda la cadena
Que tu sangre despierta y condena mi destino.

Que abandono más gratuito y afortunado.
Que tormenta, amor, mas sufrida e impaciente
Sobre la espera y la nostalgia de no tenerte,
Entre el sexo oscuro y cuerpo abandonado.

domingo, 24 de abril de 2011

Aquí, incluso después de la muerte

Aquí, incluso después de la muerte,
El hombre siempre tiene hambre. Hambre
De abrir piernas y beber lentamente,
Y de comer hasta que se apague

El dulce amargo sabor de la vida.
Esta hambre que nadie ve y todos notan
Puede quemar, ser quemada y vencida
Por la llama extraña de compañía,

De tristeza y aburrimiento.
Esta llama, que no veo y que a veces
Ni siento, que golpea con fuerza
El viento y acompaña la soledad,

No resiste al arrepentimiento
Y se olvida de nosotros. De amar.
Aquí, incluso antes de la vida,
El hombre nace del hambre de hombres

De cuyas bocas empiezan a mamar,
A llorar y a jugar como crías
Mientras que ellas, las mujeres despiertan
Con sus pechos los amores eternos

Que acarician en su juventud
Las sombras más oscuras del destino.
Y si el destino quiere que mi boca
No beba de la fuente de tu sexo,

He aquí mi cuerpo atado y cautivo,
Que atado por los labios de la vida,
Cautivo por los dientes de la muerte,
Sigue mi cuerpo con odio y con muerte,
Y sigue mi odio con cuerpo y con vida.

sábado, 5 de marzo de 2011

Enfermo

Mi amigo me dice que estoy enfermo muchas veces.
Piensa que debería calmarme mucho más.
Que él es fuerte, robusto, humano y mucho más
pero que mi ritmo de vida le agota a veces.

Que deje de pensar en ella sola y desnuda
y que tenga mi mano ocupada en mis cosas,
que no solo sirven para coger mariposas,
y ni mucho menos para comer aceitunas.

Que no la imagine desnuda por un tiempo,
y que por un tiempo le deje en paz, tranquilo.
Que no me obsesione por dormir en su ombligo.
Que me entretenga, que me cuide. Que estoy enfermo.

Con tantas súplicas, ruegos, lágrimas y lamentos
a veces me olvido de desnudar su cintura.
Me hace creer en eso, en eso de que estoy enfermo
por sus ojos, por su boca. Por mi escritura.

viernes, 25 de febrero de 2011

El odio

El odio sobre el seno lentamente
besa al amor con sus uñas hincadas.
Su saliva traspasa la helada
carne de besos y labios pendientes.

Los dientes se arrancan ferozmente
hacia el sexo de boca besada,
y los ojos ciegos, que no ven nada,
besan y aman a ciegas, ciertamente.

El odio es ciego con ojos de amor,
que arrebata al músculo carcomido.
Sus pupilas de sangre sangran calor

rojizo de pechos y sexo herido.
El odio hiere y mata el muy cabrón,
y solo el amor puede con su olvido.

jueves, 10 de febrero de 2011

Miran

La carretera muestra una vertiginosa curva
Entre barrotes y edificios abandonados.
La oscuridad se tiñe de rojo y de blanco
Ante otros coches quietos y desarmados.
Todos miramos a todos lados, todos a ningún sitio.
El viento canta y los arboles bailan
Anónimas canciones dentro de los coches.
El fuego que se enciende y la llama calienta
El músculo central y corazones invertidos.
Porque todos miramos a todos lados,
Y algunos algún sitio.
Buscamos lo deseoso y lo prohibido entre sombras,
Y entre sombras lo encontramos
De unos cuerpos ya aprendidos.
Buscamos lo prohibido porque aprendemos a desearlo,
Y prohibimos lo deseado porque otros quieren aprenderlo.
Quieren, otros, desesperados  que miran para ver algo
Que no se mira.
Y desesperados, otros, amargos que buscan lo desesperado
del deseo enfermo sin olvido,
Ante la espera de encontrar la esperanza
de encontrar el secreto y lo prohibido.

sábado, 29 de enero de 2011

Noventa y seis

Su vida acaba como acaba su cuerpo
Erguido, acurrucado y plano en su cama.
No descansa el pobre, ni come ni bebe el viejo
Sorbos de vida y muerte que su vida bebe y canta.

Sus sueños descansan en su cuarto agarrados
Por el collar de la vida y collar de la muerte,
Mutilados por sus venas que tiene como manos,
Hincados por su carne que tiene como dientes.

El pobre Quijote que no muere, sino vive,
Como lento vive el feto dentro del vientre,
Que lenta es su respiración que resiste
Como resiste a su media muerte lentamente.

Viejo, que tus carnes ya no pueden con tu siglo,
Ni tus ojos de locos, ni tus huesos de cristal,
Ni tu corazón de luz y sombra, ni tus hijos,
Ni tu vida ni muerte, ni tus sueños en la mar.

Sueña, sueña y vete soñando sombras
Que tu vida se acaba, tus sueños morirán
Entre pétalos de putas, jazmín y alondras,
Entre sueño y ronquidos, entre sueño y la mar.

jueves, 20 de enero de 2011

Entre polvo y polvo

Entre polvo y polvo
Encuentro un tiempo eterno.
Es                 pe                ro
Entre un          tic                 tac,
Y un caprichoso      toc                tuc.
D    e    s    e    s    p    e    r   o
Y me duermo
Con la cabeza cerrada y los ojos abiertos
(Esto se llama insomnio,
Y no hay pastillas para curar mi tiempo).

Tic                       Tac
Toc                      Tuc

Mientras   d   e    s    e    s    p    e    r   o
Es   pe   ro        y        espero
Algo que llevarme a la boca:
Tu necesitas mi tiempo.
Yo necesito tu cuerpo.

Tengo hambre mujer, y solo hay comida.
Solo hay alimentos que salen de alimentos
Y yo quiero  a  l  i  m  e  n  t  a  r  m  e
De ti, de tu cuerpo.

Quiero que mis manos sean mis cubiertos.
Quiero que tu sangre sea mi vino
Y mi pan                                              tu sexo.

Que no alimentes a nadie más que solo a mi, mujer.
Que nadie te abra las piernas como yo,
y que nadie te susurre a tus labios
Lo que calla mi lengua cuando callo.